las vides han sido, y siguen siendo, parte del paisaje lebaniego en sus valles más bajos.
Protegidos de vientos y temporales por los Picos de Europa, estos viñedos producen distintas variedades de uva blanca y negra, con las que se elaboran unos vinos, en su mayoría tintos, de aspecto brillante y fresco.
Asimismo, el privilegiado microclima de Liébana facilita el crecimiento de una deliciosa variedad de manzana, con la que se produce la conocida sidra natural de la comarca, elaborada artesanalmente en sus lagares.
Además, la tradición vinagrera lebaniega, originariamente enfocada al consumo familiar, ha dado el salto al mercado con un vinagre de vino dulce, elaborado sin ningún tipo de conservantes ni elementos químicos.

