Los molinos fluviales son un elemento fundamental del paisaje rural en Liébana, donde en su momento pudieron existir más de un centenar. Sin embargo, la mayoría han desaparecido o se encuentran en muy mal estado, y solo unos pocos se conservan íntegros, siendo aún menos los que están operativos. El mecanismo de estos molinos funcionaba gracias a una gran rueda hidráulica, impulsada por la corriente del agua, que estaba ubicada en uno de los lados exteriores de la edificación.



