Caloca, una de las localidades más elevadas de Cantabria, se localiza en el centro de un aislado valle, en el extremo sur de la Comunidad Autónoma. Este aislamiento secular brinda a quien la visita el poder disfrutar en estos tiempos de unos ecosistemas casi intactos, que son morada de excepcionales especies animales y vegetales.
El recorrido que se propone en esta guía, recomendado para la época veraniega o el otoño, atraviesa en su integridad un impresionante hayedo, para regresar a Caloca de nuevo por su pradería. Es recomendable dejar el vehículo nada más llegar al pueblo, pues sus callejuelas son angostas, y además es un placer recorrerlas a pie.

Para comenzar, se ha de tomar la pista que se dirige hacia tierras palentinas, hacia la zona de Sierras Albas, y a la altura de la zona denominada La Cuenca, desviarse a la derecha (sudoeste) por la pista más o menos llana que se introduce en el hayedo. Se ha de caminar siempre por la pista principal, sin tomar desvíos que a veces aparecen a ambos lados. Tras haber atravesado la zona forestal se caminará por un entorno más humanizado, de cabañas y praderas, hasta descender de nuevo al pueblo, no muy lejos de su Ermita Románica de Nuestra Señora de la Asunción.


