El Mirador del Corzo y el del Collado de Llesba ofrecen un espectáculo visual incomparable, con unas vistas únicas del valle y las cumbres que lo rodean.
La arquitectura popular, el modo de vida campesino, las tradiciones, canciones y recetas inundan de riqueza etnográfica este municipio, con numerosas manifestaciones artísticas, rústicas y montañesas de gran valor.




